¿Cómo ha impactado la pandemia en el sector del vino?

Hemos dejado atrás un 2020 de gran incertidumbre para adentrarnos a un 2021 con tintes similares, aunque la mejora está siendo posible gracias al proceso de vacunación en el que estamos inmersos. Pese a esto, no todo han sido malas noticias en 2020: el sector del vino, bien arraigado a las tradiciones y reacio a la adaptación al cambio, ha visto cómo la ‘tormenta perfecta’ de 2020 lo obligaba a reaccionar ante una situación totalmente inesperada para todos. 

 

Y es que en el sector del vino, como en muchos otros, el pasado año fue una época de reacción frente al caos. Por su parte, 2021 es un año para seguir reaccionando en principio, y para empezar a tomar decisiones estratégicas adaptadas a un mundo post-covid. Algunos de los cambios en el estilo de vida y hábitos de consumo provocados por la pandemia serán permanentes, al menos algunos de ellos: el teletrabajo, el cambio de vivienda del centro de las ciudades a los suburbios o zonas rurales y, por supuesto, las compras online que ha sufrido un fuerte incremento durante el 2020 frente a la compra en tienda física. 

 

El Strategic Research Center de EAE Business School ha presentado, como cada año, el análisis de la actualidad del sector vitivinícola. En él, podemos ver la evolución del sector tanto a nivel nacional como internacional, que en el presente año es especialmente delicado debido al gran impacto que la Covid-19 ha tenido sobre las ventas globales de vino, que ha sufrido una caída de ventas global del 14,2%, siendo las categorías de vinos espumosos (-11,21%) y de vinos fortificados (-14,39%) los más afectados, según Statista.

Glòria Vallès Salbanyà, Profesora de Marketing y Comunicación en Ostelea y EAE Business School, señala que “seguiremos viendo y lamentando el cierre de muchos restaurantes y bares que no habrán podido sobrevivir a la asfixia económica del confinamiento y las restricciones, y el turismo y los grandes eventos internacionales tardarán en volver al nivel de 2019”. Esto significa una reducción considerable de las oportunidades de venta en un sector que está muy condicionado a sus propias características estructurales: industria muy fragmentada, sumida en las consecuencias del cambio climático, con escasa innovación y con muchas dificultades para incorporar nuevas estrategias de forma ágil. 

 

En este contexto, ¿qué estrategia deberán seguir las empresas del sector? La digitalización de las estrategias de marketing y ventas se ha convertido en una parte esencial para la supervivencia, y las empresas que lo han aplicado han podido aprovechar en gran medida el aumento del consumo online de vino. Entonces, ¿cuáles deberían ser las estrategias a seguir?

 

  1. El consumidor en el centro 

 

Dejando de lado el producto, como posición central de la industria del vino de manera tradicional, será ahora el consumidor la pieza clave a tener en cuenta. Poner al consumidor en el centro significa entender lo que busca, dónde lo busca y cuánto está dispuesto a pagar por ello, para ajustar la oferta lo máximo posible a la demanda. 

 

  • Digitalización de procesos y ventas 

 

Invertir en mejorar su estrategia de marketing digital, así como el uso de la tecnología en la gestión del viñedo y la producción de sus vinos serán dos de las acciones imprescindibles para seguir creciendo con éxito. Actualizar webs, crear tiendas online e intensificar la comunicación a través de redes sociales han sido algunas de las estrategias seguidas, y las bodegas que no lo hayan hecho tendrán dificultades futuras. Asimismo, los datos apuntan a un crecimiento importante de las ventas online de bebidas alcohólicas a nivel mundial. 

 

  • Conectar con el público joven 

 

Existe el riesgo de quedarse estancado si no se tienen en cuenta las tendencias de consumo de las generaciones más jóvenes, porque el futuro del consumo del vino está en manos de Millenials y Generación Z. Estas dos generaciones quieren marcas auténticas y éticas, porque para ellos aspectos como la justicia social y el antiracismo son muy importantes. En definitiva están buscando que las marcas brinden experiencias y que favorezcan el consumo ético, respetuoso con el medio ambiente y transparente.

 

  • Crisis climática y sostenibilidad 

 

La pandemia ha puesto en evidencia la gran emergencia climática que vivimos, y el sector del vino es especialmente vulnerable a ella, por lo que este es sin duda el mayor reto para el sector del vino. Esta industria  debe reaccionar frente a la crisis climática y adaptarse, por ejemplo favoreciendo variedades autóctonas o que no sufren tanto las inclemencias del clima; reduciendo su huella de carbono y apostando por packaging más sostenibles; buscando plantaciones a mayor altitud; transformando sus cultivos para hacerlos más ecológicos y sostenibles y mejorando la gestión del agua. 

 

  • Asia y América, mercados a desarrollar


Las perspectivas de ventas de vinos en América y en Asia para los próximos 5 años son positivas, una vez superada la recesión por la pandemia, por lo que las marcas que logren posicionarse en estos mercados serán las más preparadas para un mercado saturado de marcas. En Estados Unidos, serán las Generaciones X y Millennial las que brinden más oportunidades de crecimiento.  En China el canal on-trade es el más importante, pero el comercio online está mucho más establecido que en otros países. La preferencia para vinos de calidad sigue siendo en vinos extranjeros, siendo el vino tinto la bebida alcohólica preferida por los consumidores.