Tradicionalmente se considera que el ciclo vegetativo de la vid va desde el lloro hasta la vendimia, de abril a octubre aproximadamente, aunque lógicamente la planta está en el campo los 365 días del año.

El final de la vendimia coincide con el momento de mas trabajo en la bodega, con las fermentaciones, prensados y vinos nuevos por un lado, y por ser una época de muchos pedidos para la campaña de Navidad. Es habitual olvidarse del viñedo hasta Enero.

Pero este momento, aparentemente poco importante, tiene una importancia fundamental ya que, realmente, la siguiente añada empieza justo el día después de la vendimia, ya se está gestando la calidad de la añada 2021.

Las viñas están muy cansadas, incluso agotadas después de todas las semanas produciendo y madurando las uvas, muchas veces pasando sed y con mucho estrés y esfuerzo.

Lo normal es no hacer nada hasta que caigan las hojas y comience la poda, pero sí que hay cosas interesantes que hacer.

Es muy importante mantener las hojas el máximo tiempo posible, con el objetivo de que la planta siga haciendo la fotosíntesis y produciendo reservas para el siguiente año, que almacenan en la madera. Estas reservas son especialmente importantes si la primavera es fría y húmeda, ya que la planta se alimenta de estas reservas hasta que tiene suficientes hojas desplegadas después de la brotación. No digamos nada si hay una helada primaveral y la planta tiene que volver a empezar de 0, formando otra vez lo helado, para lo cual estas reservas son imprescindibles.

Por desgracia en Ribera del Duero la vendimia es muy tardía y muchas veces hiela a los pocos días de terminar la vendimia, cayéndose las hojas. En estos casos se acaba el partido y la planta no acumula reservas.

En aquellas viñas con instalación de riego es un buen momento para regarlas, e incluso para añadir abono con este riego, lo que salvo helada también ayudara a mantener mas tiempo las hojas.

Otra cosa interesante es labrar las viñas, con el objetivo de eliminar las malas hierbas que nacen con las lluvias de otoño, para airear y oxigenar el suelo que esta muy apelmazado después de tantas pasadas con los tractores, y también con la idea de facilitar una buena penetración del agua de lluvia en el suelo y subsuelo, que no se pierda por escorrentía evitando erosión.

Si alguna viña en particular ha tenido algún ataque importante de hongos o de insectos también es un buen momento para tratar este problema.

No menos importante en esta época es lo que llamamos “echar varas”, que consiste en reponer los brazos muertos con brotes nuevos que se acuestan, con el objetivo de tener la mayor cantidad posible de hojas por planta al año siguiente.

Por ultimo, es un momento idóneo para realizar análisis de suelos, para abonar exclusivamente con aquellos elementos que hagan falta según el resultado de esta analítica.

Una vez caídas todas las hojas llegará el momento de la poda, pero de este tema hablaremos otro día.

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