Vino y queso: La guía del maridaje perfecto

Honestamente, hay pocas cosas en la vida gastronómica que encajen mejor que el vino y el queso. La combinación icónica de ambos sabores cuenta con un sinfín de posibilidades por descubrir y un mundo por explorar. Aprovechando que el 27 de marzo se celebra el Día Mundial del Queso, en Bodegas Tamaral hemos decidido recoger los maridajes perfectos que pueden surgir de las opciones más inesperadas. Para todos los inexpertos, teniendo en cuenta que las posibilidades pueden ser infinitas, esta es puede ser la guía para dar el primer paso en este feliz enlace. 

Queso curado con vino espumoso, un paladar efervescente

Las opciones de quesos curados se tornan infinitas. En España contamos con el Idiazábal, procedente de zonas de pastoreo del País Vasco y Navarra, el Queso Curado Mahón Menorca, el Payoyo de la sierra de Cádiz y el Atrio Manchego Viejo de Quesos Entrepinares (Valladolid), entre otros. Estos son algunos de ellos pero las posibilidades se abren en un gran abanico de alternativas. En cuanto a las variedades internacionales, las más conocidas por todos son el Parmigiano-Reggiano, Gruyère, Cheddar, Granapadano y el Pecorino

 

Aunque las versiones de estos quesos curados puedan parecer muy distintas -y lo son por el tipo de maduración- todos ellos casan a la perfección con el vino espumoso en sus diferentes variedades. Los sabores intensos y distintivos de los curados, unidos a la burbujeante sensación de un espumoso en el paladar, harán las delicias de los comensales tanto expertos como novatos. 

 

Queso cremoso y vino seco, el choque perfecto 

En el plantel nacional nos encontramos con la Torta del casar extremeña, el gallego de Tetilla o el Afuega’l pitu de Asturias. Fuera de nuestras fronteras: los italianos -Mascarpone y Burrata-, los franceses -Brie, Camembert, Rulo de Cabra, Langres y Reblochón- que cuentan con texturas cremosas similares y el Mizithra griego

Los quesos cremosos, que pueden ser acompañados de pan o tostas, encajan magníficamente con vinos secos. Este tipo de vinos puede ser algo bruscos para los más principiantes pero, aún así, es una de las variedades más extendidas en España y Europa. Aunque existen diferentes tipos de vinos secos, dependiendo de la variedad de la uva, lo cierto es que con los quesos cremosos elegiremos vinos blanco: Chardonnay, Sauvignon Blanc, son algunos de ellos. En el caso de preferir un caldo tinto, las opciones de la uva Merlot, Pinot Noir o Cabernet Sauvignon serán exquisitas.